El arte de no beber alcohol.

26 febrero, 2019 0 Por ronika

Salgo por ahí como cualquiera. Pero no bebo alcohol.

No beber alcohol supone para la sociedad convertirme en un bicho raro. Y esta es la historia de mi vida.

Ese momento.

Supongo que el momento en el que no te sientes parte de la sociedad es la hora del brindis cuando todos alzan sus cervezas o chupitos en alto y sueltan una parrafada absurda sobre mirarse a los ojos o si no apoyas …pues eso. Es en ese preciso momento en el que ahí está el mundo y después estás tú. La barra se alarga por arte de magia y te encuentras en una punta mientras los demás están alejándose hacia el horizonte.

Conforme avanza la velada, esa distancia se hace más larga. Tú estás ahí, pasándolo bien de manera natural, y a la misma vez eres una especie de visionaria que advierte todo lo que va a pasar, porque estás sobria y no por nada más. Mientras los demás se van transformando en aliens tú estás de observadora advirtiendo como alguno/a está a punto arrepentirse para toda su vida.

Antes de eso, cuando todo el mundo ya ha aceptado que no bebes o ya no recuerdan que estás ahí, porque generalmente ya no saben ni donde están ellos mismos, has pasado el interrogatorio general: ¿pero te pasa algo?, ¿tienes alguna enfermedad?, “solo un traguito”, “pruébalo, verás como te gusta”, “¿en serio que no bebes?”, y la pregunta para óscar “¿estás embarazada?”, ponen cara de que no te creen y siguen a lo suyo.

No beber se convierte en todo un arte, has de pasar gran parte de la velada esquivando gilipolleces de preguntas, etiquetas y caras raras.

En fin, hay muchas razones por las que algunos/as no bebemos y son muy simples. Una de ellas es porque no me gusta el sabor. Ni más ni menos. Luego existen otras razones como que te sienta mal, porque no puedo beber si no tengo sed o porque sencillamente no te da la gana.

No beber no está aceptado socialmente, hasta cuando te para el señor agente para hacerte soplar y te pregunta “¿ha bebido señorita?” y dices que no, el señor te mira con cara de póker, “sí, lo que usted diga”, y luego se sorprende al ver un 0,0 en la dichosa maquinita, le da un golpecito y todo por si no funciona y te hace seguir.

La ventaja de no beber es que te conviertes en espectadora de situaciones realmente graciosas y sabedora de la respuesta a “¿en qué momento sucedió cuando me cargué mi dignidad de por vida?” Pues en ese, en ese que solo tu sabes.

La ventaja que tienen quizá los que se ponen hasta arriba es no recordar ciertas cosas que no quieres ( o puedes decir que no las recuerdas por vergüenza).

Lo “normal” es beber alcohol

Al fin y al cabo beber y emborracharse si está aceptado y es más, puedes hacer cualquier cosa por ridícula que sea que se te perdonará.

Sea como sea, al final he encontrado la respuesta idónea a ¿porqué no bebes? , PORQUE NO TENGO SED.

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